domingo, junio 29, 2008

Espinas y pétalos


Me he descalzado para volver a entrar en este cuarto.
Una densa línea de replicante sobrevuela mis párpados.
I've seen things you people wouldn't believe
Tecleo.
Los códigos antiguos aún sirven.

6 meses

Repaso lentamente la penumbra por si algo o alguien es ahora el albacea de lo aquí depositado.
Vengo sin hostilidades.Incluso si ahora soy yo la invasora.
Dispuesta a cohabitar con todo lo que haya crecido o muerto aquí mientras yo reconstruía el otro lado de la realidad.
Asumiendo la lógica fianza.
El presumible precio.

Una extraña calidez recorre mi columna y un fluir de sonidos y olores conocidos se van colando despacio en este intento de pisadas quedas.
Quizás esta breve belleza no sea sino el comienzo de lo terrible.

Las paredes tatuadas con mensajes de otros.
Con pistas de mí misma.
Restos sutiles de cosas y seres que conozco y desconozco. Señales. Marcas.
Miradas suaves y odios niquelados que han recorrido esta estancia y que ahora asoman desde sus intuidas siluetas.
All those moments will be lost in time, like tears in rain.

Latidos y enseres que esta habitación guarda celosa.
Me los niega.
Categórica.
No has estado.
No he estado.

Una suerte de Ana traslúcida me contempla desde una de las paredes y se despide.
La veo alejarse con todo.
Con los hospitales
Con la maquinaria hostil pero necesaria
Con lo punzante pero obligado
Con las horas de interminable espera
Con la conciencia rítmica del Tiempo
Con los goteros de dudas inoculadas
Con la bioquímica de las preguntas
Con memorias de mi cuerpo

Me dedica una última y antibiótica mirada.
It´s time to die.
Volverá?



Si tú ríes, yo he vuelto.



Suenan The Killers. "Read my mind"

domingo, diciembre 09, 2007

Contando atrás...



Diciembre.
Escribo a oscuras
Desnuda de haches
Oscura.
Mi propio reducto me lo ha pedido en voz baja.
Este cuarto se desespera por mi ausencia y agoniza con mi llegada.
Aún así,
Nos somos.

Ausencias
Itinerancias
Huídas
Las fases del egoísmo son múltiples pero idénticas en su inutilidad y perversas en su génesis.
Es el aislamiento consecuencia del egoísmo o sucede a la inversa?.
Se pierden la perspectiva, los olores, las texturas a partir de cierta dosis de ego o se ganan con la distancia?
Es el ego enfermo o el pánico quien opera a la hora de escondernos bajo una crisálida cada vez más gigantesca?
Qué parte puede aún recuperarse?
Y esa parte Intacta, administrada por esta que busca, por la Viciada, seguirá intacta en las manos torcidas de esta otra?

Las paredes tililan frágiles mientras las pupilas se abren enormes intentando ver
mas allá.
Con una necesidad casi voluptuosa busco señales.
Segmentos.
Cadenas de información.
Latidos.

Releo lo escrito:
Barroco y denso
Pero sigo.

Un calendario pende sobre la pared
Los biorritmos de otro año que termina.
Las consabidas conclusiones.
Los infinitos planes analizados en permutaciones de premios y castigos idénticos a los del año anterior.
El Consejo Administrador del Presente Año de tu Vida exponiendo sus inapelables números ante el accionista mayoritario.
No salen las cuentas
No salen
Y entonces,
el espejismo salvador de otro fragmento de 365 oportunidades te rescata de la destitución.

Contempla el mapa.
Observa.
Míranos.
Millones de seres agazapados contra los últimos 20 días del año.
Trazando preciosas rutas tras el Arco Iris
2008
Caminos de baldosas amarillas
Planes
Metas
Seriedad
Seriedad, señores, seriedad
Este año sí
Este año que viene lo hago
El Cambio
Cambiar
Curetajes
Disecciones
Amputaciones
Protuberancias de sueños.
Crecer
Lo haré
De este año ya no pasa
Agendas
Mejor una PDA
He de sacar al Yo que llevo dentro
Gimnasios
Redecoraciones
Idiomas
Arquitectura de papel maché
Proyectos de Ley con nosotros mismos
Graníticos
Inamovibles
Juramentos silenciosos con la mano derecha mientras,
la izquierda
sostiene,
jocosa,
el cava.

Por un momento desvío los ojos hacia la calle
Me deshago de mi mirada
Y entiendo
Que no hay recompensa tras el Arco Iris
Ni galardón alguno que espere.
Ni sueño.
En los próximos 365 días no quiero sino el milagro de tus ojos.
De tu piel
De tu alma
Surgiendo.
Detestable y anónimo tú.


Suena G.D.Whatshername

miércoles, septiembre 05, 2007

Francisco Umbral (1935-2007)



Apareciste en mitad de estos principios torpes míos con la palabra.
De una forma imprevista y por lo tanto; como casi todas las cosas que surgen de ese modo; altamente fiable.
Yo, por entonces, tras un largo exilio, me había reconciliado con la lectura.
Y lo hice, lógicamente, con la avidez de un amante que se sumerge de nuevo en los placeres olvidados.
Las pupilas y la piel erectas a cada página que caía entre mis dedos.
Un rubor casi adolescente del pensamiento y los sentidos. Un devorar de sílabas sin horizonte alguno.
Al principio, formaste parte de aquella vorágine escrita que, de un modo u otro, casi sin criba, iba relatando algo de lo que Ana probablemente era y es.
Pero tu caso fué especial.

Me había acostumbrado a lo escarpado de tu sintaxis en la dureza de los diarios y las entrevistas.
Siempre huraño, inaccesible, solitario y solo. Mil veces embarcado en debates pseudopolíticos con toda clase de partenaires intelectuales. Periodista incombustible.
Recuerdo tus ojos, como todos los de los miopes, llenos de un dolor lejano y suave tras aquellos infranqueables cristales de tus lentes y tu mirada granítica.

Desde tu atalaya de soledad te observé derrocar mil muros a golpe de sintaxis pulsante y rabiosa. Pecaste de resabiado a veces, pero es de sobra conocido que en esta, nuestra peculiar España, a la suficiencia lúcida la solemos catalogar de pedantería y toda firmeza de principios se nos torna arrogante y abusiva.
Errado o no, siempre tuviste una sinceridad desbordante e irrevocable.
Y un día, uno de esos días donde los seres nos cruzamos sin saberlo (y por lo tanto todo es primigenio y único) mis dedos alcanzaron un ejemplar de tu Mortal y rosa. Una edición de bolsillo barata comprada en una librería de barrio.

Me arrastraste. Desde el dolor, desde la pesadilla humana hasta un paisaje desconocido de una belleza liberadora y apabullante. Tú, el tiranosaurio, acariciando con una prosa casi aérea.
Muchas veces he vuelto a aquellas letras desde entonces. Y siempre regreso turbada y algo más libre. Aquella elegía a tu hijo muerto hoy forma parte de mis libros más queridos, imprescindibles y reincidentes.
Algo de mi oscuridad y mi hoscuridad brillaron inofensivas y bellas durante aquellas 251 páginas.

Ahora, imagino, te habrás liberado de ese sufrimiento, de ese dolor no humano, de ese miedo anterior al hombre, de esa medusa de espanto.
Vuela con tu niño, Umbral, vuela y sonríe.

Gracias


Letras en cursiva: fragmentos de Mortal y Rosa. Francisco Umbral
Sonando, Chopin, Nocturno nº 1 opus 9.

viernes, agosto 03, 2007

Certeza segunda: luminosa y hoscurah



Luces infalibles

Una carretera sin fin, un coche, un cielo raso y azul.

Una mirada que te sonroja placenteramente.

Una mirada que se sonroja placenteramente con tuya.

El tacto del musgo bajo los dedos.

Los movimientos lentos de dos bajo las sábanas.

El olor del Sol.

El sonido de una azotea llena de ropa limpia alzada al viento.

Esconderse en esa selva de algodón con los ojos entrecerrados y oler.

Oler siempre…

Gritar brutalmente desde un tejado.

Un secreto depositado en el oído.

Reír alto en un ascensor atestado de seriedades.

Las mariposas en el estómago aún pasados los treinta. Agarrar todo aquello que te haga sentirlas aún.

El Arte de la Fuga de J.S. Bach
en la madrugada de un día cualquiera mientras la noche reina majestuosa

Alzar una mariquita hasta la punta de tu dedo índice. Verla volar.

El segundo que precede a la bajada primera de una montaña rusa.

El segundo que precede a un orgasmo.

Un orgasmo.

Las servilletas de los bares: jamás se ha inventado un soporte mejor para crear y decir.

Bañarse desnuda/o en el océano.

Pasear sin rumbo por avenidas desconocidas.

Saber decir “no”.

Una cerveza helada atravesando la garganta una tarde de Agosto.

La primera página de uno de todos esos libros que nos quedan por leer.

Las viejas cassettes que todos tenemos de nuestra adolescencia.

Un gato.

Una flor inesperada y sencilla.


De oscuridades Hoscurahs

De repente algo se cruza
Algo cambia
Y el aire ya no es dulce
Y nadie nos pertenece
Y esa suave mano que se apoyaba al otro lado del espejo se desvanece bajo las silenciosas y malignas estrellas.
... (1 agosto 2000)

Fueron días breves como nubes
Intensos
Donde los gestos y las palabras se arrebolaban en multitudes suaves
Una lluvia interminable de horas a medias donde saltamos adolescentes sobre el trapecio del Pánico.
Pero el cielo muta
La carpa se recoge
Y hoy, desde mi tejado, miro el giro lento de la veleta y pienso que, quizás, nunca estuviste
... (1 agosto 2004)


Notar lo narcótico
Percibir el adormecimiento del pensar
La exaltación mullida de los sentidos
Ser consciente de la piel
De la vaciedad
Del propio pulso
De lo estéril
Del rosado atravesando la garganta
Frío y convincente

Mi mano pálida agarra la copa
Tu mano ausente y desconocida brinda conmigo

Suena Placebo

Suena Mahler

Sueno yo

Te digo

Te nombro sin saber cómo hacerlo

Te atravieso

Olisqueo tu escondrijo de ser mutante

Estás tan cansado como yo

Huyes de mi mirada

Y ni siquiera la conoces

De qué color tengo los ojos?

Qué palabra encarcela los tuyos?

Alzo mis manos y leo el Braille de las paredes

Del viento

Del pánico

El pánico tiene piel cóncava

Y todas las sonrisas convexas caen en ella hasta ser fagocitadas por una lengua de lija

El miedo

El pánico

Desandarlos sobria

O ebria

Pero desandarlos

Y entonces meter mis manos en ti

Y tocar tu corazón aterido con mis manos de escarcha

(1 agosto 2007)


Suena Placebo. Luces con Slave to the Wage y Hoscuridades con Centerfolds

sábado, junio 23, 2007

Certeza primera: exogamia


Dónde estarás
esperando arrancarme esta no-yo con tus manos nuevas.
Dónde estaré
aquí
borracha
con la boca anegada de saliva que de no compartida se me ha quedado estanca.

Solo pronuncia el hechizo de mi nombre
sólo dime
desdíceme
enséñame
ríeme
vuélame.

Deshacer la madeja de tu silencio y tejer con mi lengua un jersey donde pasearnos una mañana fría de invierno.
Vestirnos con la lana suave de las no-palabras mientras todos los amantes duermen.
O saborearte
a todo tú
envuelto en pulpas multicolores
cuando el verano asfixie mi sonrisa
y esta sed se diluya bajo tu sombra.

Donde estarás
con tu olor desconocido que solo signifique Casa
con tus iris gemelos
con tu piel llena de viajes pendientes
con tu pánico
con tus cicatrices
contigo
tú.


y yo dimitida.

Y yo entera.

Derramarnos amor
mayúsculo
minúsculo
esdrújulo, llano y agudo.
Andándolo de puntillas sobre un guiño
o batiéndonos con violencia en una cópula invasora.

Solo déjame deletrearte
En mitad de una playa desierta
En mitad de un bocado
En mitad de un libro
En mitad de un sorbo
En mitad de la Música
En mitad del llanto
En mitad del abismo
En mitad de una carcajada que reviente el Mundo.


porque en el epicentro de tu miedo, que es el mío, quiero lamer tu caos siempre.



En las pupilas: luz y Chagall.El cumpleaños
En los oídos: Madonna.Cherish

martes, junio 05, 2007

Nos vemos...

Los retazos de suelo firme que quedaban bajo mis pies se han esfumado.

Es lo que suele ocurrir con las cosas que no se cuidan, que no se velan.
Bastó una llamada de teléfono inconexa en realidad a cualquiera de mis fronteras, para que los pequeños e hilvanados fragmentos que me sostienen se deshicieran lentos y silenciosos.
Anoche, al otro lado del auricular escuchaba consciente del giro apocalíptico que aquellas palabras darían dentro de mí.
En realidad nada me dijeron, nada que pudiera hacerme daño, nada directo hacia mi persona, pero fué la llave maestra que puso en marcha un mecanismo al que solo le faltaba una vuelta más de tuerca. El aleteo inofensivo de una tenue mariposa provocando huracanes en el meridiano contrario.
Así de sencillo.

En realidad las grandes catástrofes no se fraguan con inmediatez sino que en su infinita mayoría son el fruto de esa pequeñas decisiones nunca tomadas. Aquellas cuya exclusión nos hace relajarnos engañosamente como quien hace novillos en la escuela pero que vamos acumulando en los desvanes del alma. Allí permanecen, quedas, inmóviles, hasta que su naturaleza de cadáver las hace flotar y salen. A miles.
Una masa ingente que ya no puede desglosarse sino que amenaza unitaria tus defensas.
Es esa suerte de decisiones constantes, de pequeñas valentías, de osadías casi inapreciables las que fraguan los grandes caracteres.
Pero somos así de magnificentemente erróneos.
Nos llenamos la boca con planes quinquenales cuando, en realidad, lo que nos aterroriza es comprar una simple barra de pan en la tienda de la esquina.

Y siento una suerte de fracaso casi cósmico e intangible en todo lo que ha formado mi vida hasta ahora. El denso vértigo de quien ciertamente se ha perdido del todo.

Una vez pensé que esta habitación iba a ser un buen lugar para encontrarme, desencontrarme y comprender lo enriquecedor que sería abandonar la opacidad asfixiante de una jaula para convertirla en un espacio donde las paredes solo fueran una excusa para decirnos. Pero probablemente solo me haya envilecido en mi mampostería de esdrújulas políticamente correctas. Nada más.
Le tengo un inmenso cariño a este escondite. Un sitio donde habéis ido cayendo de manera pequeña y cuidada. Ese ha sido el verdadero valor de este rincón: el mimo de sus escasos visitantes. Gentes que se pueden contar con pocos dedos y que siempre pasaron de puntillas. Gracias. Sobre todo, gracias por la paciencia de seguir volviendo una y otra vez aquí aún cuando mis publicaciones se iban espaciando cada vez más y más en el tiempo.
Aún así habéis llenado mis paredes con vuestros alientos, anónimos o tangibles, pero siempre miméticos. Y esa unidad que se conseguía entre mis palabras y las vuestras a resultaba, por momentos, milagrosa.

Hoy, contemplo las paredes de mi traslúcido escondite y las veo tristes, discontinuas.
Las veo esperarme a que las dibuje de nuevo, desesperadas ante mi creciente mudez. Como casi todo en mí. Expectante, quedo, confuso.

Hoy no hay imagen. No la necesitan estas palabras. Hoy apenas me quedan retórica y filtros.
Me marcho. Me marcho buscando desesperadamente una certeza. Y estaré deseando volver para enseñárosla…


Suena Evanescence.Hello

martes, mayo 15, 2007

Esta, eso, aquel (por segunda vez)


A veces me sucede. Me sumerjo en un silencio denso y oscuro que me enclaustra. A veces me pasa. La sucesión de llamadas al móvil. La cadena de mensajes titilando imparables en la pantalla. Mi gesto huidizo. Entonces solo queda hundir su pequeña anatomía en uno de los laterales del sillón y esperar otro latigazo sobre los párpados y la conciencia mientras mi cena naufraga sobre el mantel.
Mis ojos, entonces, recorren cada esquina de La jaula.
Contemplo los barrotes, los paisajes, los nombres, las texturas que se suceden.
Alargo los dedos.
Rozo palabras temblorosas.
Esta era yo
Esta era A.
Una suerte intacta de mí misma parece que me acaricie desde el otro lado.
Creo escuchar mi nombre vibrar en el fondo de mi boca.
Lato.
Me aferro a esa sensación desmembradora pero breve.
Casi mínima.
Y el pulso vuelve a diluirse.
Se va.
Aterrado.
Y todo se recoloca cadavéricamente en mí.
Quizás me haya olvidado de cómo se hace: tocar.
Del cómo se deletrea a alguien cuando aún pronuncias erradamente tu propio nombre.
Quizás sea tarde. No lo sé.

Las apuestas corren y, a veces, deseo tan sólo eso: la comodidad del contemplarlas y narcotizarme en su espera.
Pero lo estéril sabe fangoso.
Y aunque frunza los labios mi alma se humedece a escondidas.
Nunca ha dejado de hacerlo.
Ni en mitad de esta asfixia sincopada.

Sin embargo, a veces sucede. Pasa. Sí, a veces pasa. Y estalla. Y explota. Sobrepasando esa brevedad que hace que no pueda pararlo.
Y, en mitad del barro surge, nuevamente, la luz. En mitad de una línea de horizonte transparente. Atravesando mis manos agujereadas. Desde un rincón tenue sumido en la penumbra. Desde un cajón olvidado. Desde una instantánea lejana. Desde un punto remoto de mis coronarias. Desde un trazo. Desde un sonido. Desde el escondite secreto de una palabra que irrumpe nueva en mis labios. Desde una suposición. Desde un otro que paciente sigue y sigue. Desde una sombra cálida.
Algo brilla.
Algo cambia en las retinas y en la dermis.
El viento se huracana.
Libre.
Inalcanzable,
y sin embargo, por un instante, nos nombra a la vez
...

P.D: publicar por segunda vez esto carece de su emoción originaria, pero no entiendo el arrancar hojas de este diario. A los que comentaron perdonadme. Tampoco os puedo devolver ese momento.